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Cita a ciegas

"Ahí estaba yo. Es decir, Alex y mis tres drugos. O sea Pete, Georgie y Dim. Estábamos sentados en el Milk Bar Korova, exprimiéndonos las rasureras para encontrar algo con que ocupar la noche."
La Naranja Mecánica
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jueves, 29 de mayo de 2008

London Re-Calling

Cuando tengo la oportunidad, y sobre todo, dinero disponible, aprovecho para invertirlo en música. No es algo que me haya podido permitir desde hace mucho; vinilos sólo colecciono desde algún mes, y cd's siempre he ido comprando a lo largo de mi vida, aunque no tantos como ahora.

Y sí, joder, claro que me bajo discos de internet, muchos, pero no es algo que me permita disfrutar de la música en todo su encanto. Ya no hablo sólo de la calidad, que naturalmente pierde mucha cuando se transforma a los 192 kbps que poseen la mayoría de discos en la red, sino del atractivo que implica llegar a casa, desprecintar un cd recién comprado, y dejar que suene, mientras tus manos corren hacia el librillo de la carátula para ver si contiene letras o fotografías.

Por no hablar del clasicismo y la armonía del sonido analógico, del veterano vinilo. Mucho más personal que un cd, diferente sonido-más puro y mejor conservado-, y ante todo, mucho más romántico. Otro asunto más espeluznante es su precio, más elevado aún con las remasterizaciones que se están haciendo hoy en día. Y qué coño, sin remasterizar; recuerdo todas las tiendas que visitamos en el viaje a Londres, donde llegamos a ver una primera edición del Sgt. Peppers por 80 libras. Aunque cierto es que también encontré varias gangas, con las que sin dudarlo me hice.

Bad Company-Bad Company............2.5 Libras












U2-The Joshua Tree.................2.5 Libras

ZZTop-Afterburner...................2 Libras


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Bad Company-Bad Company

lunes, 26 de mayo de 2008

Nothing Man

Vino solo. Solo y borracho. No es que suene desconcertante, es que fue desconcertante. Y aún eran las diez y media de la noche. Tendría cuarenta años, pelo ligeramente desaliñado y desde luego, ningún tipo de firmeza estática; parecía que iba a caer en cualquier momento. Pero cuando estoy tras la barra no soy más que un siervo de la clientela, así que seguí alimentando su insaciable hígado.

Lo peor de estos fracasados borrachines es cuando abren la boca. Cuando la abren para no sentirse solos, para hablarte de las cosas más triviales que puedan alejarlos de la ebria soledad que les acecha.

Hasta cuatro veces llegó a contarme cómo conoció al dueño del bar, que si blablabla. Joder. Y eran las diez y media. ¡A esa hora no debería haber nadie! Yo trataba de esquivar su tortuosa y cíclica conversación, echando eventuales miradas a la colección de relatos de Joseph Conrad que había preparado para las horas muertas, pero de nada servía.

Para cuando se fue, ya había otros dos tipos empeñados en frustarme la lectura, así que desistí y cerré definitivamente el libro, dirigiéndome hacia el grifo de cerveza, lugar que me esclavizó durante unas pocas horas...
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Bruce Springsteen-Nothing Man

jueves, 22 de mayo de 2008

Tokio Blues(Norwegian wood)


Tokio Blues. Maravillosa obra del genial autor Haruki Murakami. Sí, japonés. No por ello inferior a autores contemporáneos occidentales. De hecho, defeca sólidos y líquidos sobre la gran mayoría de best sellers que tan de moda están. No voy a entrar a matizar este último punto porque para ello necesitaría más líneas de las deseadas. Pero sí que quiero mencionar la asombrosa restricción moral que hay hacia esta cultura. Regida, obviamente, por la vulgar ignorancia de hoy en día.

Tokio Blues. Que me pierdo. Una de las novelas que más he podido disfrutar últimamente. Te sumerge en la vida del carismático Toru Watanabe, palpando cada sentimiento, cada idea que ronda su cabeza, desgarrando emocionalmente al lector. Analiza las relaciones humanas como pocos autores lo han conseguido hacer, desde la amistad hasta el amor, pasando por la soledad, profundizando ineludiblemente en el pequeño círculo de personas que rodean a Watanabe.

No voy a poner el argumento, ya tenéis internet para buscarlo, que aparte de para fines onanistas, también deberíais sacarle partido culturalmente.

El estilo narrativo de Murakami es muy particular, mostrando símiles tan certeros como imprevisibles, y haciendo en la medida de lo posible alusión a su pequeña debilidad, la música. El título en inglés de la obra es Norwegian Wood, referente al tema de los Beatles.
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The Beatles-Norwegian Wood

lunes, 19 de mayo de 2008

Wishlist


El olor de la tierra mojada. Y ver la lluvia caer. Y correr. Y la música. Y leer. Y que leáis la ciber-cloaca. Y la ebriedad del amor. Y la sobriedad del odio. Y el primer beso de una relación. Y la primera frase de un libro. Y el primer sonido de un disco recién comprado. Y meterme en la cama. Y salir de la cama. Y la incertidumbre del horizonte. Y la certeza de la cercanía. Y las pelirrojas. Y la cerveza muy fría. Y el cola-cao muy caliente. Y la miel. Y el pimiento verde. Y la simpleza física. Y la complejidad psíquica. Y pulsar la tecla 'Enter'. Y 'Esc'. Y Bob Dylan. Y Pulp Fiction. Y Natalie Portman. Y la ironía. Y el siglo XX. Y... ---------------------------------------------------------------------------------- Pearl Jam-Wishlist

domingo, 18 de mayo de 2008

You Can't Always Get What You Want

Los cabroncetes parecían recién salidos de una mezquina teleserie española. Se dispusieron en parejas-eran dos de cada especie- y empezaron a largar durante unos minutos. Yo estaba a mi aire, bebiendo unas cervezas y poniendo música, porque mucho trabajo no es que tuviera a las once de la noche.

De repente, la pareja número uno empieza a comerse los morros. Y el elemento masculino de la pareja número dos, pues qué va a sentir, envidia. Así que, tan romántico como sólo él podría serlo, le pega un buen trago a su Heineken-aj-, y le empieza a coger de la mano a la pijilla que le acompañaba.

Pero miss Daisy se muestra reacia a montar el acnéico espectáculo de la pareja número uno, y aparta sin contemplaciones la mano de nuestro valiente James Dean.



Obviamente, se me iluminó una sarcástica sonrisa, y decidí echar un poco de pimentón a la tragicomedia que acontecía. Cogí el Forty Licks de los Rolling-porque yo los llamo como me sale del orto- y puse el sexto tema: You Can't Always Get What You Want.

Creo que Dean captó la ironía, bien porque conocía a los Rolling Stones o bien porque tuviera un máster en lengua anglosajona. El caso es que siguió a lo suyo, tratando de no quedar como un perdedor ante el macho alfa de su amigo, y buscando el roce carnal con miss Daisy.

Reconozco que no me puedo quejar de este trabajo; bebo más cerveza que cualquiera de mis clientes, estoy poniendo música durante horas y vivo experiencias de lo más insólitas. Y no hablo precisamente de esta estúpida historieta romántica.
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The Rolling Stones-You Can't Always Get What You Want

viernes, 16 de mayo de 2008

A Hard Day's Night

Esto es un desastre. Mi irresponsabilidad me ha vuelto a traicionar. Me dijo que ahora iba a estar estudiando para un importante examen, pero a cambio estoy aquí, con una resaca colosal, un agujero en el bolsillo, y un dardo envenenado en mi conciencia. Pues eso, la mierda de siempre. Pero no voy a lamentarme ahora. Mejor voy a teclear cuatro tonterías y a ver una película, aferrado a la idea de que la aspirina haga pronto sus deberes.



Tengo la camiseta puesta del revés, mostrando una inerte y deteriorada etiqueta blanca. Supongo que esta exhibición de inconsciencia va de la mano con mi estado etílico de ayer. Es una camiseta fea. De una marca de ropa de pastilleros y discotequeros de postal. Ni siquiera sé porque la he utilizado como pijama.

También tengo un plato frente a mí con lo que parecen ser los restos de queso y pan. No los recuerdo.

¡Oh! Mi memoria acaba de darme un latigazo de esperanza. Acaba de venir a mi descompuesta cabeza la certeza de que, entre grupo y grupo del aguado rock calimochero de ayer, quien fuera se dignó a poner un tema de led zeppelin. Bravo. --------------------------------------------------------------------------------------------
The Beatles-A Hard Day's Night

viernes, 9 de mayo de 2008

I'll take care of you


No puedo salir. Me he quedado atrapado en la espiral. Cada día se asemeja más al anterior, y cada detalle se vuelve más insignificante.

Pero no soy el único. Durante esta semana he llegado a ver en mi circuito diario a varios rutinarios humanoides más como yo. El que más me llama la atención tiene forma de mujer joven. La veo todos los días en el mismo sitio, leyendo. Lo curioso es que no importa la hora matinal que sea; ella está ahí. Todos los días.

Otra de las coincidencias suele ocurrir a media tarde, cuando salgo a correr. Siempre están en el mismo banco, en la misma posición, incluso. Mediana edad, pelo teñido de un poco creible color amarillo y los brazos cruzados. Ambas.

Supongo que sólo se trata del aburrimiento de la monotonía. Quizás no sea más que una imprevista depresión pre-examenes. Pero me siento encerrado. Enjaulado ante la situación de verme obligado a cumplir con unos objetivos, de fichar en cada número del reloj, como si estuviese vigilado por un ente invisible, superior a mí.

Pero no es tan crudo como parece.

Ese ente, soy yo. Sólo yo soy capaz de impomerme unas normas, unos horarios. Condicionados por factores externos, sí, pero soy yo quien determina esos factores, elegidos de entre toda la mierda que los rodea.

Así que, al fin y al cabo, no soy un prisionero cualquiera. Soy un condenado a muerte más, pero acepto el rol de alcaide de mi prisión cuando quiero.
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Mark Lanegan-I'll take care of you

martes, 6 de mayo de 2008

London Calling

Siento haber dejado que la ciber-cloaca se oxide. Se han mezclado muchas cosas; viaje fugaz a Londres, mucho tiempo libre, y una pereza extrema. Porque cuando más ganas tengo de actualizar y procrear con mi teclado es cuando menos tiempo tengo. Cuando encuentro un pequeño espacio limitado por un par de obligaciones morales y me desinhibo frente a este teclado desgastado y sin escrúpulos.

No voy a hablar de Londres. Todo el mundo sabe cómo es y no voy a caer en la insignificancia de describirlo. Sólo diré que cumplí mi principal objetivo, que no eran sexo, drogas y rock&roll. Era encontrar una calle. Encontrar una puta calle y fotografiarnos en ella.

Y vaya si la encontramos.



Nos costó lo suyo. Los nativos apenas saben donde viven, y los extranjeros residentes allí, menos. Pero siempre encuentras a alguien con los mismos intereses culturales que tú. Puede ser tu media naranja, tu medio limón, o simplemente otro turista que quiere visitar el paso de cebra más famoso de la historia.



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The Clash-London Calling


jueves, 24 de abril de 2008

Waiting For The Sun

Mi intención era estudiar. Renovar el d.n.i. y luego estudiar. Por la peligrosa velocidad y el sigilo con el que se acercan los examenes más que nada.

08:20 a.m.

En la oficina del d.n.i. me atiende un inexpresivo robot, dándome un papelito que me adjudicaba el 40º turno.

-Para las 11.30 más o menos-dice su mecanizada voz.

08:35 a.m.

Me acerco a la biblioteca, inquieto ante la idea de abrir mi libro y emprender la maratoniana tarea de preparar un examen. Porque a 4 semanas del examen la tarea parece una carrera de 42Km. Otra cosa es que al final se asemeje más a un trote de 5Km. A veces menos.

Pero allí, en la puerta, me encuentro un ocupado hombre rellenando un crucigrama. Debí molestarle con mi presencia, porque su concentración se disparó y acabó cerrando el librillo. Quizás simplemente no sabía con qué rellenar los espacios que le faltaban.

-Está cerrado, no abrimos hasta las nueve.

-Pero yo sólo puedo empezar a estudiar ahora. Si no lo hago ahora, jamás podré empezar. He conseguido llegar hasta aquí. He hecho lo más dificil. Si me voy ahora no volveré. Mis intenciones se colapsarán y no conseguiré estudiar nunca-pienso, pero me voy. Mi subconsciente me lo agradece, sólo necesitaba una excusa para no verse cara a cara con las ecuaciones diofánticas y sus numéricos secuaces.

Aterrizo en la cafetería de enfrente. Pido un café y abro mi libro de William Faulkner. Suena Elton John. Mientras leo voy prestando atención a la música que pone la atractiva camarera. Led Zeppelin, Iggy Pop, The Doors, Pink Floyd... coño, se está a gusto en el local.



Pierdo la noción del tiempo. Cuando me doy cuenta son las nueve y cuarto, y mis ganas de estudiar se han evaporado. Así que vuelvo a casa.

11.30 a.m.

La incompetencia policial me ha engañado. Una vez más. La pantalla de la sala de espera muestra el dígito 31, significando que aún quedan nueve personas delante mio, para echar una firma y donar 6.80 euros al estado.

12.20 p.m

Llega mi turno
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The Doors-Waiting for the sun

domingo, 20 de abril de 2008

En La Cuerda Floja

Delia....Oh, Delia oh, my life..... decía Johnny Cash mientras remontaba el vuelo con un majestuoso disco llamado American Recordings allá por el año 1994. Vuelo que pretendo remontar yo en estos instantes tras un par de días habiendo descuidado mi pequeño cubículo cibernético. Y qué mejor manera de hacerlo mientras en los altavoces de mi ordenador suena Johnny Cash.

Estaba esta mañana recién levantado, desayunando, cuando me he puesto a ojear una revista musical que compré en febrero en uno de mis despilfarros económicos habituales. Popular 1. Especial 40 aniversario. Genial, una recopilación literaria sobre los mejores músicos, grupos, y artistas musicales en general que ha habido nunca. Y he abierto una página al azar.

56.

Reportaje sobre Johnny Cash. Pero no el Johhny Cash que la gente conoce por mezclar la ignorancia y las producciones fílmicas sobre él. No. El reportaje habla del Johnny Cash que sobrevivió y venció mentalmente a la enfermedad del Parkinson. Físicamente la enfermedad acabó con él, pero eso es otra historia. Paralela, sí, pero esta crónica es exclusivamente para elogiar la fuerza de voluntad del emblemático personaje.

A pesar de la pesarosa enfermedad que lo aseguró en una silla de ruedas, Johnny no se venció, y editó otro disco con un éxito extraordinario tanto para críticos como para el público. The man comes around. Con una versión del 'hurt' de Nine Inch Nails que supera la original con creces. Grabó un videoclip donde se le ve desgastado, sabiendo que va a morir, y resulta abrumador para el ojo humano por la belleza artística y musical que proporciona. En él se le ve abatido, cansado, y sabe que su final está cerca. Pero el colosal momento en el que su esposa, la también cantante June Carter, le observa desde las escaleras, apenada, y sintiendo un profundo dolor por Cash, no tiene palabras para ser descrito. Grande Johnny. Enorme.

Por la aparente curiosidad que debería desprender este artículo, dejo el link del mencionado videoclip, para que las ofuscadas y cerradas mentes de los adictos al pop y la música latina, conozcan un poco más el ocaso de Johnny Cash. Una delicia.

Ver videoclip

jueves, 17 de abril de 2008

D'yer Mak'er


Últimamente salgo a correr por las mañanas. No por ninguna crisis psicológica que atormente a mi físico, sino por satisfacción personal. Es una de las mejores (pero fatigosas) maneras de empezar el día. Si puedo, voy acompañado por mi leal reproductor de música, para amenizar la soledad. La maravillosa y deprimente soledad.

Lo malo de correr al compás de tan musical acompañante son los los cambios rítmicos que implican. Hoy he decido sintonizar el Houses of the Holy, de Led Zeppelin. Me ha arrastrado gran parte del camino, y cuando ha comenzado D'yer Mak'er he ralentizado mi ritmo, haciendo gestos de bateria al aire, ignorando cualquier tipo presencia humana en los alrededores.

Cosa que, sorprendentemente, había. Se ha presentado saliendo de detrás de un árbol, tal vez de su interior, en forma de señora mayor, con pequeñas calvas en la cabeza y esas cosas.

Su aterrado gesto viendo a un joven corriendo, agitando fervientemente sus brazos y cantando-oohh, baby I love you...-ha resultado indescriptible. Yo he comenzado a reirme, sabiendo el aparente ridículo de la situación.

Hasta que me he cruzado con un senil anciano orinando junto a la carretera.

miércoles, 16 de abril de 2008

All You Need is Love



Había dormido 5 horas. Un inesperado pero bien recibido pacto laboral tuvo la culpa. Así que ahí estaba yo, sentado, con la mirada perdida en el horizonte y los pensamientos huracanados.


Estaba rodeado de ladridos. Ladridos humanos. Son los peores.

Cogí una postura más cómoda y me olvidé momentáneamente del partido, fijando mi cansada vista en el frente. Una pareja se dirigía hacia mí. Ella era fea, con enormes tacones y polvo marrón por toda la cara. El parecía un Bulldog, tal vez un PitBull. Pero no ladraba. Iban cogidos de la mano, bramando su tierno amor.

-Deja de mirar o te arranco los ojos-ladró al fin con una drogoyonqui voz.


Creo que no me lo dijo a mí, poco me suelo fijar yo en esos tuneados rostros y ropajes de discoteca.

Pero no importa a quién iba dirigida la romántica amenaza. Lo importante es resaltar ese incondicional amor. Ese amor capaz de romper barreras visuales. Ese amor que acabó con la ciudad de Troya. Ese amor que cuando acecha a las personas más salvajes, iracundas y perturbadas, lo mejor es hacerse el sueco.

No vaya a ser que seas uno de los que miran a su mascota y acabes magullado.

jueves, 10 de abril de 2008

The Long and Winding Road


Estúpido, ¿no te das cuenta de que vas bajo un paraguas y no es necesario cobijarte en los soportales? Y encima, tienes los monumentales cojones de arrimarte a la pared cuando nuestros caminos se cruzan, forzando mi separación de la pared y su implícito baño de lluvia. Pero olvidemos ese asunto.

Bajo una lluvia de espanto, una senil y desorientada señora, sin importarle mi húmeda e irrefugiable situación, ha debido preguntarme por la ubicación de alguna calle-el volumen de mi reproductor de música ha impedido saber cuál-, a lo que casi inconscientemente he respondido: "Sí, sigue adelante y gira a la derecha", ignorando completamente su destino. Poco le ha importado detener el rápido paso de alguien que está sumergido en ese tremendo chaparrón. Y poco le ha importado esperar a que apartase mis auriculares para oir su pregunta. Poco me ha importado su pregunta. Tal vez ni siquiera haya preguntado por una calle, quién sabe.

Gol del Getafe. A mis espaldas oigo los exagerados berridos del mercenario comentarista-por denominarlo de algún modo-, como demonios se llame. Lo odio. Odio ese ímpetu con el que promociona su estúpida cadena de televisión, ignorando que es tan ridícula como otra cualquiera. Resulta incluso cómico, escucharle en todos los partidos de fútbol, publicitar las lamentables series televisivas que va a emitir la cadena. Y no entro en detalles, porque empezar a citar esas patéticas series convertiría el post en un programa de humor. Digno de Muchachada Nui.

Nui.

martes, 8 de abril de 2008

Free Bird

Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte.

Sí. Todos sabemos a qué película pertenece esta cita (a ciegas). Y, en mayor o menor medida, todos estamos sometidos a ella, por muy dueños que nos creamos de la dirección de nuestras vidas. Ella, tan lapidaria y tan certera. Y yo, sin embargo, cada día me siento más hastiado por su significado. Tengo la sensación de haber vivido esa vida que me espera. De no encontrar la espontaneidad deseada. De, al fin y al cabo, vivir una vida más. Una vida marcada por los estereotipos sociales, en la que cualquier comportamiento evadido de las doctrinas impuestas, es capaz de generar críticas y más críticas.



Poca gente conozco capaz de tomar esas decisiones que puedan generar juicios y prejuicios. La gran mayoría no son capaces de desarrollar un carácter propio. Son las mismas personalidades, con diferente fachada. Son tan convencionales, que ni siquiera tratan de juzgar sus actos. Simplemente los hacen. Porque sí. Porque es lo que hay que hacer.

Y yo no quiero verme reflejado en ese colectivo, esclavo de los principios establecidos, diferenciados entre sí únicamente por el dni; ser una oveja más.

Pero lo soy.

Negra, pero una oveja más.

viernes, 4 de abril de 2008

AC/DC. Let There Be Rock


Sobran las presentaciones. O deberían sobrar, al menos.


Sin embargo, sí que aprovecho para presentar a una banda tributo a estos colosos del rock.

The Bon Scott Band. Actúan mañana en Vitoria, en la sala Helldorado. La banda nace en 1997 y son considerados como una de las mejores bandas europeas que rinden tributo a los incombustibles AC/DC.

Ver MySpace

Como sabéis Bon Scott fue el cantante de AC/DC durante los años 74-80 y bla bla bla.

No tienen desperdicio alguno.

AC/DC. Let there be Rock.

Quería subir este disco para un amigo, así que aprovecho la oportunidad que me brinda este circo, y lo alojo aquí, para disfrute de los pocos que lo van a bajar. Que no se entere Ramoncín.

Es una pequeña joya dentro del mundo musical, y canciones como 'Let there be Rock' o 'Whole lotta Rosie' dan buena cuenta de ello.




  1. Go Down
  2. Dog Eat Dog
  3. Let There Be Rock
  4. Bad Boy Boogie
  5. Problem Child
  6. Overdose
  7. Hell Ain't A Bad Place To Be
  8. Whole Lotta Rosie
Descarga

miércoles, 2 de abril de 2008

Just Like a Woman

Ayer volví a verla.

Desde nuestra separación no he sabido nada suyo. Pero seguía igual. Con su misma y fingida sonrisa, propia de un anuncio de dentífrico. Con su mismo y liso pelo rubio, propio de un anuncio de champú. Con sus mismos y firmes pechos, propios de un anuncio de cirugía estética.

Pero no era nada de eso.

Recordé nuestra separación, nuestra amarga discusión. Pero ella no cesaba de sonreirme, no parecía importarle aquel lejano hecho. Seguía sin pensar las cosas, con la cabeza plana e insustancial. No querría recordar como un viejo amigo-no hablamos desde aquello- y yo nos enamoramos simultáneamente de ella, poniendo en juego nuestra ya perdida amistad. Fue un error.

Y mientras mi viejo amigo y yo continuamos sin dirigirnos la palabra, ella parecía rehuir el asunto. Sólo pensaba en su ficticia vitalidad sin fin. En su invariable y forzada forma de ser. En resultar atractiva a la gente. En enamorarla, tal vez.


lunes, 31 de marzo de 2008

La puta de Babilonia


Una de las cosas que no me gusta de mi domicilio es que esté ubicado frente a una iglesia. Me repele la idea de mirar por esa ventana que tantas historias me ha proporcionado, y ver una edificación que simboliza todo un hedor inquisitivo que se ha atrevido a juzgar a miles de generaciones. Esa puta institución. Esa puta de Babilonia.

Ayer estaba aburrido. Y fuera llovía. Decidí darme un paseo-cobijado bajo mi paraguas-, y comprar una revista que me socorriese de tan interminable desgana. Al salir del portal me crucé con un ejército de zombis, con los cerebros recién succionados. No sentí lástima en absoluto; ellos son los estafados, tanto mental como económicamente. No yo.


Sin embargo hubo una escena que me tuvo inquieto el resto del trayecto. Allí, bajo esa embustera construcción en la que se resguardaban de la lluvia, no estaban solos. Llevaban a sus hijos con ellos. Tratando de imponer una ideología a una inocente mente que, desde luego, es de lo más corruptible a esas edades. Y más si esa opresión tiene carácter paterno.

Y lo que quiero no es generar una absurda disputa sobre la sinceridad católica. Lo que quiero es dejar claro que cada individuo debería ser dueño de sus ideales. Cada ser humano debería crecer sin una esclavitud religiosa y, si su ingenua razón así lo desea, convertirse a la religión elegida.

viernes, 28 de marzo de 2008

I'm in love with my car

Aparto lentamente el estor con mi mano izquierda. Un día soleado. El metalizado de los coches brilla con una intensidad inusual, propia de un veraniego y caluroso día. Toso, me irrita la garganta desde hace días. Y tengo fiebre. Me tienta la idea de abrir la ventana, de aspirar y absorber cada rayo de sol. De apoyar mis manos sobre la barandilla que hay tras ella y sentir ese calor propio de días como este. No creo que a mi febril cuerpo vaya a molestarle mucho.



El panorama es de lo más curioso. El cielo está despejado sobre mí, pero se puede advertir un anillo de nubes que rodea el perímetro en el horizonte.

Vuelvo a toser. Maldito resfriado.

Un coche azul entra en el parking y comienza a buscar una plaza libre girando a la derecha. Un coche negro se dispone a abandonar su plaza, ubicada a la derecha del parking. Negro no ve a Azul. Azul ve a Negro pero es demasiado tarde. El golpe no es muy fuerte, pero las carrocerías de los coches no creo que opinen lo mismo.

El señor Azul, gordo y con apariencia hostil, baja de su magullado vehículo. El señor Negro, cabizbajo, baja de su magullado vehículo.

El señor Azul grita. El señor Negro también. Craso error. Azul golpea a Negro, que cae al suelo en el primer asalto, en el primer golpe. Parece sangrar, y Azul no carga de nuevo contra él. Negro se incorpora y comienza a sacar un teléfono móvil. Azul se aparta y hace lo mismo. Alrededor la gente mira, embobada, la escena. Sin abrir la boca, sin prestar ayuda a Negro.

No soy conductor. No sé quién tiene razón y quién no. Imagino que los 100 Kg. de Azul no tienen ningún tipo de duda al respecto.

Cierro la ventana. Y vuelvo a toser.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Let Love In

He pensado que echar un chorro de Baileys al café sería exquisito. Y bueno, exquisito ha sido, pero el dolor de tripa que tengo ahora no lo es. Para colmo tengo irritada la garganta. Y me pican los huevos.

Solucionados dos de mis tres problemas, arremeto contra este teclado manchado por café. O café con Baileys, quién sabe.

Suena Tom Waits. The Heart of Saturday Night. Me han dicho esta mañana que era similar al 'Closing Time', mi disco favorito del viejo Tom. ¡La de veces que habré escuchado ese disco estando enamorado de alguna mujer! O habiendo creído estarlo. Naturalmente han sido ocasiones no correspondidas. De ahí que dos de las magnánimas obras del disco sean 'I hope I don't fall in love with you' y 'Martha'(en exclusiva para nuestros fieles y ante todo cusiosos lectores durante 48 horas en MiniTube. No más). En circunstancias correspondidas mis politonos diarios no pueden ser tan lúgubres y tristes. Tal vez sí.

He incluso llorado oyendo el Closing Time. Como lo leéis.


Esos desamores no correspondidos, antes o después caen por su propio peso, y te hacen desatar toda tu ira. Quizá sin razón contra la persona que amabas, pero lo hacen. Y esos momentos de rabia, esos momentos de recuperación emocional y desgarradores gritos ahogados, están ligados a alguna melodía. Al menos en mi vida. 'Blonde on Blonde' de Bob Dylan suele ser el primero en acudir a mi rescate en estas ocasiones. Este cínico y sarcástico LP es, probablemente, uno de los que más he oído a lo largo de mi melómana existencia. Y no sólo cuando he sido rechazado sentimentalmente.


Pero el amor no es sólo tristeza. Dicen que también puede ser estable, hasta hermoso dicen los que se creen más afortunados. ¿Y esos momentos? ¿Acaso no tienen una melodía que los catapulten al éxtasis emocional? Claro que la tienen, joder. Y como en los otros dos puntos citados, el abanico puede ser amplio. Muy amplio. Pero el post tiene un límite. Y mi propuesta también: seleccionar el mayor referente musical para esos momentos de melancolía y pasión. Es decir, tengo que quedarme sólo con un disco.

Appetite for Destruction, de Guns N' Roses. No necesita explicaciones. Y mucho menos presentaciones.


Y vosotros, ¿que escucháis en esos momentos de dolor, rabia y pasión?

lunes, 24 de marzo de 2008

Jajajjejejijojojju

Es gracioso cuanto menos. Basta que tires una piedra a Alguien que camina por la acera opuesta, para que Alguien cruce y no sólo te devuelve la piedra, sino que trata de caminar a tu par. Y no me voy a explayar sobre el tema, porque no merece la pena. Seguiré sufriendo estrepitosas carcajadas en soledad y punto(inserte aquí su emoticono favorito).

Estoy cansado. Cansado y con ganas de levantarme de esta giratoria silla y desplomarme en el sofá. Por lo que no me apetece ponerme a echar pestes ni criticar a nadie. Supongo que será por la resaca post-vacacional que me tiene como rehén, pero poco importa eso ahora. Sin embargo, no voy a dejar que os vayáis con sensación de vacío tras adentraros en esta, nuestra ciber-cloaca.

Aviso:Pinchando en cualquiera de los videos, no podréis evitar ver el resto.

Vs Sarkozy


Vs Cura


Vs Solbes


Vs Ana Botella


Vs Zapatero


Vs Rajoy